miércoles, 23 de diciembre de 2009

EQUIVOCADA -Thalia-

Sé que me enamoré
Yo caí perdida sin conocer
Que al salir el sol
Se te va el amor
Duele reconocer
Duele equivocarse y duele saber
Que sin ti es mejor
Aunque al principio no
Me perdí
Apenas te vi
Siempre me hiciste
como quisiste
Porque siempre estuve equivocada
Y no lo quise ver
Porque yo por ti la vida daba
Porque todo lo que empieza acaba
Porque nunca tuve más razones para estar sin él
Porque cuesta tomar decisiones
Porque se que va a doler
Y hoy pude entender
Que a esta mujer
Siempre la hiciste inmensamente triste
Hoy que no puedo más
Sigo decidida a dejarte atrás
Por tu desamor
Lastimada estoy
Me perdí
Apenas te vi
Siempre me hiciste como quisiste
Porque siempre estuve equivocada
Y no lo quise ver
Porque yo por ti la vida daba
Porque todo lo que empieza acaba
Porque nunca tuve más razones
para estar sin él
Porque cuesta tomar decisiones
Porque se va a doler
Si, así me sentía
No sé por qué seguía
Apostándole mi vida a él
Porque siempre estuve equivocada
Y no lo quise ver
Porque yo por ti la vida daba
Porque todo lo que empieza acaba
Porque nunca tuve más razones
para estar sin el
Porque cuesta tomar decisiones
Porque se que va doler
Y hoy pude entender
Que a esta mujer
Siempre la hiciste inmensamente triste...

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Después de años de silencio la web los unió


Cintia Oro buscó a su papá a través de DIARIO DE CUYO on line y Marcelo Oro apareció, emocionado y feliz. Franco Bagnato, conductor de "Gente que busca gente",analizó en exclusiva el rol de Internet en la búsqueda de familiares.
VIOLETA MARCOVICH - DIARIO DE CUYO


Sencillo, amable, con la timidez de quien no está acostumbrado a ver su nombre escrito en letras de molde, y mucho menos su foto publicada en un diario, Marcelo Bautista Oro llegó hasta la redacción del diario. "El hombre de la nota soy yo", se presentó. A ritmo lento, confirmó la versión de Cinthia Soledad Oro publicada la semana pasada: Hace 10 años que padre e hija no se ven y dos que no tienen contacto alguno.

"Me llamó un montón de gente para decirme que había salido en el diario", cuenta Marcelo, que estaba de viaje cuando se publicó la nota de su hija pidiendo tener novedades de él. "Primero lo leí, después miré la foto y se me corrieron las lágrimas", admite este hombre que vive en una modesta finca en Angaco, junto a sus padres Zulema y Angel Bautista.

Cinthia vive en Buenos Aires con su mamá. El trabajaba en la vieja bodega Resero y era compañero del hermano de Nélida. Surgió el amor, vino Cinthia. Después de un tiempo la pareja no funcionó y se separaron. Fue entonces que este sanjuanino partió a Puerto Madryn, donde vive Angel, uno de sus cuatro hermanos, a probar suerte. Luego, la oportunidad lo llevó a ser asistente de camionero y la ruta se volvió su rutina. Sin rumbo fijo, Marcelo no volvió a formar familia. Hace algunos años su padre, el abuelo de Cinthia, sufrió dos embolias y Marcelo volvió a la casa paterna para cuidar a don Angel.

Luego de algunos años, Marcelo perdió contacto con Cinthia, quien lo había visitado en la casa de Angaco un par de veces, como hace diez años. "Una vez le mandé una carta y me la devolvieron diciendo que la dirección no existía", cuenta este padre que nunca se olvidó de su hija y siente que debe pedirle perdón. "¿Qué le diría?. A lo mejor que perdone a este padre porque no la buscó antes, que no la llamó, que intentó comunicarse y después no volvió a insistir", dice afligido.

"Si ella puede venir, me encantaría verla. Yo no me puedo mover, tengo que atender a mis padres", dice Marcelo y no puede evitar que los ojos se le humedezcan. Es que todavía quizás esté sorprendido por descubrir que pese al tiempo y la distancia, el lazo padre-hija permanece intacto y que algo tan lejano a su cotidianidad como Internet le ayudó al reencuentro.